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El tema de la cirugía plástica en adolescentes está de moda últimamente en los foros sociales y genera muchas dudas desde el punto de vista moral y ético.

El análisis de este tema requiere la participación de expertos en cirugía plástica, psiquiatría y bioética. La apariencia física es importante para todos nosotros, y no lo es menos para los adolescentes con un cuerpo en constante evolución. Alteraciones en el desarrollo o aspecto físico pueden dañar su autoimagen, pero también puede afectar a sus relaciones sociales, dando lugar a fracaso escolar, abandono de la escuela incluso a la agresividad.

Por ello los adolescentes a veces presentan condicionantes estéticos válidos que les hacen susceptibles de ser tratados por la cirugía estética. La consideración de la cirugía estética en jóvenes no es nueva, pero está de nuevo en boca de todos por la repercusión en los medios divulgativos.

El punto principal de la discusión es que el adolescente es un sujeto en continuo cambio, tanto física como emocionalmente.

La decisión de la intervención quirúrgica debe ser tomada conjuntamente por el adolescente y por el padre. ¿Cuales son los primeros factores que un cirujano plástico debe considerar con respecto a la cirugía de un adolescente, ya sean preocupaciones estéticas del paciente o de un familiar.

Es importante entender los aspectos psicológicos que conllevan la preocupación por el aspecto estético. Es cierto que determinadas intervenciones pueden influir en el bienestar emocional del adolescente, pero también hay procedimientos menores en el ámbito de la cirugía estética que tienen menos efectos sobre la psicología del paciente. Por lo tanto algo a tener en cuenta debe ser la discrepancia entre el componente emocional que acarrea una alteración física menor. Es decir, excesiva preocupación por un defecto físico inapreciable.

Esto es así porque tales desconexiones pueden conducir a expectativas poco realistas sobre el grado en que un procedimiento quirúrgico podría mejorar el aspecto físico.

De acuerdo con la nosología psiquiátrica actual, existe una condición conocida como trastorno dismórfico corporal. Los pacientes con esta afección pueden estar excesivamente angustiados o preocupados por una preocupación estética menor o incluso inexistente.

 Debo señalar que el trastorno dismórfico corporal debe diferenciarse de las preocupaciones en cuanto al posible desarrollo de la imagen corporal. En primer lugar, es importante determinar si la consulta para la intervención quirúrgica está determinada por el paciente, o bien por un familiar o la novia o el novio. El cirujano debe determinar que el paciente ha alcanzado un nivel de madurez física y que es poco probable que ocurra un gran desarrollo posterior.
El cirujano también debe determinar si la opción quirúrgica prevista es correcta y coherente con la anatomía del paciente, y si las expectativas del paciente son realistas. . El cirujano tiene que determinar que el adolescente tiene peticiones y metas realistas, así como la madurez emocional suficiente para comprender la naturaleza de su procedimiento quirúrgico solicitado, los posibles problemas, el proceso de recuperación, y los resultados esperados a largo plazo.

Desde el punto de vista emocional y psicológico debemos tener en cuenta diferentes consideraciones. Debemos identificar el concepto estético que queremos valorar y establecer si la preocupación por el mismo es atípica, está sobredimensionada. Esta evaluación se aplica tanto al adolescente como al tutor. Comparar esta preocupación con la “típica” de un niño y de la familia reconociendo, por supuesto, que hay una amplia gama de “normal” y que un problema cosmético que puede causar una gran preocupación a un adolescente puede ser aceptable para otro. Ese mismo rango de puntos de vista se aplica a los padres.

Trate de evaluar la magnitud del sufrimiento debido a la preocupación física.

Trate de evaluar las secuelas asociadas con el malestar debido a la preocupación estética.

Trate de valorar como cambiaría la vida del paciente después de la intervención quirúrgica.

Las expectativas son realistas o están sobredimensionadas

. Aunque ciertamente es una cualidad subjetiva, los médicos, especialmente aquellos que están familiarizados con el trabajo con los adolescentes, pueden ayudar a identificar los pensamientos, creencias e ideas que se plantean en estas situaciones y que nos deben llevar a tomar la decisión de realizar la cirugía o no.

Con estas premisas, las intervenciones de cirugía plástica más frecuentes en los adolescentes son la corrección de las orejas en soplillo, las malformaciones del desarrollo de las mamas como las mamas tuberosas, asimetrías, síndrome de Poland,hipertrofia virginal bilateral
, y la corrección de malformaciones congénitas que han completado su desarrollo.

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